PSICOLOGÍA INFANTIL Y JUVENIL · MADRID
Psicología infantil y juvenil en Madrid
Los niños y adolescentes expresan el malestar de formas muy distintas: a través de cambios de conducta, dificultades escolares, ansiedad, tristeza, problemas de sueño, conflictos familiares o aislamiento. La valoración debe tener en cuenta al menor, su etapa evolutiva y el contexto en el que vive.
Niños y adolescentes · Trabajo con las familias cuando es necesario · Psicóloga colegiada M-21448
¿Qué señales pueden indicar que algo no va bien?
Cambios emocionales
Tristeza, ansiedad, irritabilidad, miedos intensos, inseguridad o cambios bruscos en el estado de ánimo.
Conducta y límites
Explosiones de ira, oposición constante, dificultad para aceptar normas, conductas impulsivas o conflictos frecuentes en casa o en el colegio.
Colegio y aprendizaje
Bajada de rendimiento, dificultades de atención, problemas de aprendizaje, rechazo escolar o conflictos con compañeros.
Sueño y hábitos
Dificultad para dormir, pesadillas, terrores nocturnos, cambios importantes en hábitos o problemas de control de esfínteres.
Relaciones y aislamiento
Timidez intensa, aislamiento, dificultades para hacer amigos, acoso escolar o problemas para integrarse en el grupo.
Cambios familiares o vitales
Separación de los padres, duelo, nacimiento de un hermano, cambio de colegio, mudanzas u otras situaciones que requieren adaptación.
No se trata solo de “corregir una conducta”
Una conducta problemática puede ser la forma en la que un niño o adolescente expresa algo que todavía no puede explicar con palabras. Por eso es importante comprender qué está ocurriendo, en qué contexto aparece y qué función puede estar cumpliendo.
La familia forma parte del proceso cuando es necesario. La intervención puede incluir entrevistas con madres, padres o cuidadores y coordinación con otros profesionales.
Cómo trabajamos
1. Comprender la situación
Recogemos información sobre el menor, su desarrollo, el contexto familiar, escolar y social y el motivo de consulta.
2. Valorar necesidades
Determinamos si conviene una intervención psicológica, una evaluación más específica o la coordinación con colegio, pediatría u otros profesionales.
3. Intervenir y acompañar
El trabajo se adapta a la edad y al momento evolutivo, implicando a la familia cuando ayuda al proceso.
¿Cuándo conviene pedir una valoración?
Cuando un cambio se mantiene, interfiere en la vida familiar, escolar o social, genera sufrimiento o preocupa de forma persistente a la familia, puede ser útil hacer una primera valoración. No es necesario esperar a que el problema sea grave.
Si algo os preocupa, podemos empezar por una primera valoración
La primera consulta sirve para comprender qué está ocurriendo y decidir si es necesario intervenir y de qué manera.